Si tan solo tuviera un cerebro


Si tan solo tuviera un cerebro

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ūüďÖ Publicado el 1 de junio de 2018

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Tiempo estimado de lectura 3 minutos

"Est√° bien, ¬Ņpuedes contar de 50 para m√≠ por favor?" Pregunt√≥ la enfermera suavemente.

Asent√≠ y abr√≠ la boca. "50, 49, 48, 47 …"

Apenas pod√≠a recordar haber terminado los n√ļmeros porque todo lo que pude ver de repente fue oscuridad mientras mi mente sucumb√≠a a la anestesia. Antes de darme cuenta, mi tumor ser√≠a extirpado y me despertar√≠a feliz y libre de c√°ncer. Dej√© que mi mente divagara mientras me met√≠a en mi sue√Īo profundo obligatorio.

Mis párpados se abrieron, sintiéndome increíblemente pesado.

Logré ver la misma habitación de hospital que antes, y sentí la misma aspereza de las sábanas debajo de mí, arrugándome mientras movía mi cuerpo.

La operación debe estar terminada entonces, pensé. Significaría que oficialmente estaba libre del malévolo control del cáncer.

Me moví a mi lado, preguntándome si mis amigos o familiares estaban en la habitación contigo. Al hacerlo, escuché un chasquido, como el metal moviéndose contra el metal. Mirando hacia abajo, no podía creer lo que vi.

Estaba esposado a los rieles de la cama.

El pánico comenzó a invadir mi cuerpo, mis extremidades se congelaron y mi sangre se enfrió.

Abrí la boca para llamar a la enfermera, el médico o quien quisiera escuchar. El sonido no se formaría. Mis cuerdas vocales me traicionaron. Nadie me pudo escuchar.

Comencé a luchar en mi cama, los signos físicos de mi pánico se desvanecían.

Sin embargo, el sonido no se molestó en salir.

"Ahora, quédate quieta querida, quédate"

Dejé de moverme de inmediato, el alivio me inundó. Finalmente, alguien había venido.

"¬ŅMam√°?" Me las arregl√© para gritar.

"S√≠ cari√Īo, estoy aqu√≠".

"Estoy asustado."

"Lo sé. Pero está bien, los médicos han hecho un muy buen trabajo".

Suspiré contento, finalmente aceptando el hecho de que todo había ido bien. Pero…

"¬ŅPor qu√© estoy esposado?" Pregunt√© vacilante.

"Bueno, los médicos habían hecho este procedimiento solo una vez antes. Estaban preocupados por cómo reaccionarías una vez que pusieran el cerebro de otra persona en tu cabeza. "

Dej√© de pensar. El mundo ha dejado de girar. ¬ŅQu√©?

"No comprendo." Estaba croando.

"Bueno, no pudieron extirpar el tumor, así que encontraron otro plan". Dijo mi madre, sonriendo amablemente.

"¬ŅY los dejas?" Grit√©.

"S√≠, por supuesto. ¬ŅQu√© m√°s debo hacer?"

Mi sangre comenz√≥ a hervir. El rojo te√Ī√≠a la periferia de mi visi√≥n. En este momento, todo lo que quer√≠a hacer era sucumbir a la oscuridad y esta vez, no me despertaba.

"¬ŅC√≥mo estamos?" Pregunt√≥ una voz masculina desde la puerta.

"Ella est√° un poco … inquieta". Mi madre respondi√≥

El hombre entró, vestido con una larga bata blanca que podría haber jurado, manchada con manchas de sangre y materia cerebral.

Y fue el hombre m√°s aterrador que he visto.

Su cabello era largo y deslumbrante, negro, colgando sobre su cara en zarcillos grasientos. Sus ojos estaban inyectados en sangre, los iris de color gris lechoso. Profundas cicatrices cubr√≠an toda su cara, algunas cortas, otras largas y manchadas de p√ļrpura. Estaba mortalmente p√°lido, con manchas aleatorias de azul y negro en su piel.

"Sácame de aquí." Digo, mi voz baja y ronca.

"Oh, ahora, no seas así. Lo que hicimos fue una bendición", dijo el hombre.

Mi cuerpo luchó hacia arriba e inmediatamente fui sedado con una aguja sucia de al menos 5 pulgadas de largo. Una vez más, la oscuridad me derrotó y me prometí que esta vez sería permanente.

Mis párpados se abrieron por segunda vez, pero fue más fácil. Miré hacia abajo rápidamente y vi que mis manos ya no estaban esposadas. Yo era libre

"Oh, bueno, estás despierto. Estaba empezando a preocuparme". Era la voz de mi madre, suave y relajante, como siempre había sido desde la infancia.

Sonreí cuando la miré. "Me siento mejor."

"Est√° bien, cari√Īo. Creo que estabas teniendo un infierno de pesadilla".

Me relajé. Fue solo una pesadilla. Nada que temer o preocupar.

Llamaron t√≠midamente a la puerta. Entr√≥ un hombre, rodando un carro. Sobre este carrito hab√≠a una gota de lo que parec√≠a una masilla tonta de color rosa claro. Pero era imposible, no pod√≠a ser un … cerebro. ¬ŅPodr√≠a el?

"Buenos días querido." El hombre dijo. "Pensamos que te gustaría ver tu viejo cerebro. Quiero decir, ahora que tienes uno mucho mejor. "

Miré hacia el techo y grité lo más fuerte que pude.

CR√ČDITO: Jill Waltham

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