El gato con dientes humanos


El gato con dientes humanos

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ūüďÖ Publicado 24 de agosto de 2018

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Tiempo estimado de lectura 7 7 minutos

Estuve all√≠, rascando mi noveno boleto rascado en una fila en mi tienda local. Mis ojos se abrieron con esperanza, pero tambi√©n se hundieron en anticipaci√≥n a la decepci√≥n. Las otras ocho representaciones del combustible de mi juego yac√≠an en pedazos dentro del bote de basura de la tienda. Revelando cada n√ļmero con mi centavo "afortunado", me rasqu√©, mientras apretaba los dientes.

En un momento de descontento, rasgu√© el boleto y lo tir√© a un lado con el resto. Fue otro perdedor. En este punto, ten√≠a unos cincuenta d√≥lares de profundidad y sab√≠a que ten√≠a que renunciar a mi mal h√°bito. Sin embargo, apostar que mi peque√Īa fortuna era un √°ngel en comparaci√≥n con los demonios que hab√≠a anexado a lo largo de mi corta vida. Acababa de cumplir dieciocho a√Īos hace unos meses; una especie de √©xito para un ni√Īo con una infancia tan fr√°gil.

Mis padres no siempre gravitaban entre ellos como lo hacen las parejas felices; como flores que buscan el sol. No; sus valores se oponían entre sí, a través de disputas verbales e incluso intercambios físicos. Con estos altercados de fondo y el olor a alcohol sangrando en el aire y las paredes, quedarse dormido por la noche era como sacarte los dientes.

Incluso los días en que estaba solo en casa, podía jurar en mi vida que podía escuchar a mi mamá y a mi padre gritar y gritar, como si todavía estuvieran en la casa. Vería temblar las paredes, bajar las lámparas y los marcos en reacción en cadena a las vibraciones. Además de eso, recuerdo haber visto a mi padre pasearse por el pasillo de arriba incontables veces. Cada vez que esto sucedía, incluso con la certeza de que no había nadie más allí, todavía buscaba en la residencia. Nunca encontré una razón para los disturbios.

Lo peor de su vida dom√©stica fue mi hermano menor Gregory, ya que su mente joven solo combinaba la confusi√≥n a cambio de la locura. A la edad de nueve a√Īos, mi hermano hab√≠a recogido un pu√Īado de l√≠neas esparcidas por paredes delgadas como papel. La ira, la ternura, incluso los cambios graduales en el apetito, ahora eran parte de √©l como un ser. Es bastante dif√≠cil para √©l terminar sus estudios, sin mencionar el milagro de que recib√≠ mi toga y birrete blanco brillante a principios de a√Īo. Sin embargo, hice enormes esfuerzos para ayudarlo a progresar en sus estudios, a pesar de la resistencia en varias ocasiones.

Pero basta de eso; volviendo a mis problemas de juego.

Me interrump√≠, esperando reemplazar mi vicio con una distracci√≥n m√°s placentera; uno que vendr√≠a en forma de pelaje y patas grises. Mi hermana mayor Jennifer, que nos ha tomado a mi hermano y a m√≠ bajo su protecci√≥n durante los √ļltimos a√Īos para ayudarnos a resucitar, me adopt√≥ un gato gris de tres a√Īos. Fue una compensaci√≥n por dejarme en los malos momentos. Decid√≠ ir a casa y encontrarme con la peque√Īa bola de piel, que predeterminar√≠a se llamar√≠a Smokey.

Al abrir la puerta de entrada, fui recibido por un cepillo suave, tanto por un toque de piel en mi pierna como en el audible "miau" que había prescindido de la piel. 39, adorable mascota. El gato gris de pelo corto ya parecía tener una cómoda sensibilidad a mi presencia. A cambio, me arrodillé para acariciarlo, pero solo para recibir un grito agudo. El agudo grito no vino de mi nuevo miembro ronroneante de la familia, sino de mi hermana.

"¡GREGORY!" Ella gritó. "¡Ven aquí ahora!"

Camin√© por el pasillo, donde ella expres√≥ su preocupaci√≥n, para ver qu√© estaba pasando. Para mi consternaci√≥n, la tinta negra del marcador estaba pegada en la pared de color beige. La tinta se convirti√≥ en algo que me hizo abrir los ojos en estado de shock. Estaba petrificado Se dibujaron representaciones aterradoras de gatos con los dientes arrancados, con un ni√Īo que se sacaba los dientes. Mi hermano peque√Īo hab√≠a salido a gatas de su habitaci√≥n a cuatro patas con una amplia sonrisa en su rostro y manchas de tinta negra en las palmas y el dorso de sus manos.

"¬°Gregory! ¬ŅPor qu√© hiciste esto? ¬°Has hecho un desastre! "Mi hermana Jennifer hab√≠a gritado exasperada." ¬°L√≠mpialo ahora! "

Mi hermano peque√Īo solo miraba con esa peque√Īa sonrisa aterradora en su rostro, sin decir una sola palabra. Todo lo que se ha recibido es un silencio persistente. Hasta que el silencio se corta repentinamente por algo aterrador. Un grito desgarrador sali√≥ de la boca de mi hermano. Mi hermana y yo nos apretamos los o√≠dos para proteger nuestros t√≠mpanos del ruido. Despu√©s de un minuto o dos, el silencio regres√≥ y el peque√Īo Gr√©goire se apresur√≥ a su habitaci√≥n, cerrando y cerrando la puerta detr√°s de √©l. Jennifer y yo, a√ļn horrorizadas y sacudidas, terminamos limpiando la pared nosotros mismos.

M√°s tarde esa noche, me despert√≥ el sonido de ara√Īazos profundos y lentos, como si las garras afiladas estuvieran incrustadas en la madera. Lo primero que pens√© fue que Smokey intentaba salir de la habitaci√≥n, pero permaneci√≥ acurrucado en el borde de mi cama. Cuando me levant√© de mi sue√Īo y comenc√© a caminar hacia mi puerta, los rasgu√Īos aumentaron tanto en velocidad como en volumen, el ruido solo ces√≥ cuando gir√© la perilla y abr√≠ la puerta.

Bajé las escaleras, con la mayor precaución y silencio posible, para no alertar a mis hermanos y hermanas dormidos. Sin embargo, mis tácticas fueron vistas como un desperdicio, con el clamor de lo que parecían ollas y sartenes arrojados a la cocina. Al acercarme al ruido, me encontré con el culpable. Era mi gato, Smokey, encaramado en la encimera de la cocina, tirando las sartenes que colgaban del protector contra salpicaduras detrás de la estufa. Mi cerebro estaba bloqueado por el hecho de que Smokey logró pasar desapercibido, especialmente cuando caminaba de incógnito.

Mirando hacia abajo, un lienzo rojo me llam√≥ la atenci√≥n. Las huellas y gotas de lo que parec√≠a ser sangre se arrastraban por el piso de madera, lo que conduc√≠a a marcas talladas en la pared. Supuse que era la fuente de los ruidos de ara√Īazos, pero Smokey no ten√≠a sangre y los grabados eran demasiado grandes para que un gato tan peque√Īo los hiciera … Adem√°s, estaba en mi cama cuando comenz√≥ el alboroto. No pod√≠a hacerlo cabeza o cola, pero estaba demasiado cansado para investigar. Con la esperanza de que fuera solo un mapache acechando en la chimenea, limpi√© el desorden y volv√≠ a la cama.

A la ma√Īana siguiente fue un para√≠so lleno de aromas. Casi pod√≠a saborear el tocino grasiento con arce, mientras el olor se acumulaba en el aire. Huevos escalfados y tostadas de trigo marr√≥n dorado bailaron alrededor de mi imaginaci√≥n antes de correr al comedor. Mi hermana ya estaba al pie de las escaleras, a punto de gritar mi nombre, cuando la interrump√≠ con una estrecha colisi√≥n. Salt√© a un asiento vacante y me sumerg√≠ directamente en el plato de comida gloriosamente preparada. Al mirar a Gregory, lo reconoc√≠ con:

"¬°Hola! ¬ŅEst√°s descansando bien?"

Sin embargo, una vez m√°s encontr√© un completo silencio y una sonrisa definida. Esperaba otra protesta, pero en cambio, mis ojos entraron en contacto con las manos de Gregory. Las puntas de sus dedos mostraban signos de estr√©s, pero su severidad estaba m√°s all√° del parecido a una mordedura de u√Īa. Sus u√Īas se han reducido a carne y piel reci√©n rotas con signos de p√©rdida de sangre.

Mi hermano comenzó a abrir la boca e hizo un gesto para vomitar, luego dejó escapar una masa de líquido negro y mugre. La regurgitación me dejó disgustado y, francamente, bastante desconcertado. Inmediatamente me volví hacia mi hermana para ver si había presenciado lo que había sucedido, pero ya era demasiado tarde. Mi hermano desapareció de la mesa del comedor, con la suciedad oscura que escupía detrás de la grieta en la que se formaron sus labios.

Casi al instante despu√©s de la desaparici√≥n, me despert√©. Los eventos que parec√≠an tan reales fueron concebidos como una pesadilla. El olor familiar del desayuno permaneci√≥ en la casa nuevamente. Pens√© que estos perfumes se hab√≠an extendido temporalmente del mal sue√Īo. Mientras caminaba por la cocina, mi teor√≠a result√≥ ser correcta. Mi hermana ya se hab√≠a ido a trabajar y parec√≠a que la cocina hab√≠a permanecido intacta. Excepto por parte …

Una respiraci√≥n sutil y pulsante salud√≥ mis o√≠dos. La humedad de una sola gota de saliva se sinti√≥ en la parte superior de mi hombro. Puede que no haya sido la mejor idea mirar en ese momento, pero mi curiosidad choc√≥ con mis reflejos de impulso. Juro que mis ojos casi se escaparon de sus cuencas, porque cuando lo mir√©, estaba mirando algo que me hizo cuestionar mi raz√≥n. Mi hermano peque√Īo Gregory estaba por encima de m√≠, desafiando la gravedad, sus manos planas contra el techo como si fuera el piso. Ten√≠a espuma en la boca, ojos de insecto, su cara p√°lida y gris pero con un tinte rojizo.

Estaba congelado en el lugar cuando Gregory saltó de su percha. Inmediatamente corrió escaleras arriba a cuatro patas, más rápido de lo que yo podría correr. Después de eso, un gemido resonante como un animal, del tipo que esperarías escuchar cuando se pisa accidentalmente la cola de un gato, ruge por toda la casa.

"¬°Smokey!" Grit√© corriendo a mi habitaci√≥n. Lo que sucedi√≥ desde all√≠ me molest√≥, por decir lo menos. Las l√°grimas golpearon mis mejillas. Mi cara expresaba disgusto por el movimiento y el color. Estaba molesto de m√°s maneras de lo que pensaba. Las emociones combinadas de terror, repulsi√≥n, miseria y perplejidad me abrumaron en este momento. Mi extenso gato Smokey descansaba con los dientes extra√≠dos, pero sorprendentemente a√ļn consciente. Observ√© a mi hermano, con brillantes ojos amarillos, tambi√©n arrancarse los dientes. Curiosamente, r√°pido y f√°cil como arrancar un vendaje. Gregory luego coloc√≥ sus propios dientes en la boca de Smokey e hizo lo mismo con los colmillos del gato.

La escena frente a mí fue notable, pero en el peor sentido. Un joven, de unos cuatro pies y medio de altura, con una boca felina. Un felino una vez lindo, transformado en una apariencia humanoide a través de su mandíbula. Mi hermano tomó la nueva forma Smokey en sus brazos, se alejó y desapareció a través de la pared, ninguno de ellos para ser visto de nuevo.

Muchos de nosotros hemos crecido en una vida familiar no tan perfecta, pero la forma en que las personas lo manejan es variada. Uno podría crecer rascando boletos de lotería, mientras que otro rasca las paredes de la casa en la que vive. Un huésped más vulnerable atrae energía negativa a tasas más altas, calificando para una manifestación de sus propios demonios. En este caso, mi hermano era un objetivo. Además, una advertencia solo para ti. Su cuerpo todavía está allí en alguna parte, poseído por algo siniestro, con Smokey; El gato con dientes humanos.

CR√ČDITO: R.T. Maxime

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